19 de julio de 2010.- Algo está pasando en Cuba. A raíz de la muerte de Orlando Zapata, un preso político que falleció el pasado febrero tras 85 días en huelga de hambre, y de la que mantuvo hasta hace poco el célebre disidente Guillermo Fariñas, el régimen cubano se ha encontrado bajo una inusual presión política y diplomática por el nada novedoso tema de las libertades individuales y los derechos humanos en la isla.